Reina y Madre

Maria, madre del Señor y madre nuestra, nos abriga con su presencia extraordinaria desde hace 400 años. Ella, es la Reina y Señora de los valles catamarqueños. Su maternal presencia es la mediadora de multiplicidad de prodigios, bendiciones y protecciones a lo largo de todos estos años.

Historia

Desde el hallazgo a la coronación

01

Hallazgo
de la imagen

María es amada desde siempre. 400 años atrás esta noble historia de veneración y amor maternal, tomaría un nuevo rumbo... Leer más

02

La imagen es
trasladada

El hallazgo de María en una cueva de Choya provoca un choque entre culturas. Los nativos buscan resguardar su tesoro. Los españoles se empeñan en darle un lugar más digno a la madre de Jesús... Leer más

03

La Virgen se regresa
a La Gruta

Traslados misteriosos y desapariciones. María es madre de todos, sin importar su color de piel o cultura... Leer más

04

¿Quién fue Don
Manuel de Salazar?

Salazar conocío a nuestra Madre del Valle y su vida cambió para siempre. Del rugido de las armas a una vida de contemplación y veneración a Maria. Leer más

05

La coronación de
la imagen

El pueblo clamó por su reina y María fue coronada. Desde entonces es reconocida como Reina y Madre de los valles catamarqueños. Leer más

06

La rosa de oro
y regalos papales

Con el paso de los años, María bajo la advocación de nuestra Madre del Valle, fue mediadora de milagros y protecciones extraordinarias. El amor del pueblo por su Madre fue creciendo con el tiempo. Leer más

Maravillas

DE NUESTRA MADRE DEL VALLE

A lo largo de 400 años, nuestra Madre cubrió los valles de Catamarca con su manto. Ella es la mediadora de todas las gracias.

El incendio del algodón

Al incendiarse la cosecha de algodón de Don Manuel de Salazar, el español arroja la sagrada imagen a las llamas y el fuego se extingue inmediatamente, salvándose así el trabajo de todo un año.

El cese de las guerras

La Virgen con su presencia, evita la lucha entre aborígenes y españoles. En medio del enfrentamiento, los indios tuvieron una extraña visión. Una mujer radiante apareció con gran majestad y serenidad.

María, reina y madre

Fue la Madre del Valle quien cambió para siempre el corazón de sus hijos. Tiempo después de los enfrentamientos, los indios reconocen en la Imagen de la Virgen del Valle a "aquella señora" que los había dispersado en el campo de batalla. Ya no son enemigos indios con españoles, pues tienen ahora la misma Madre.

Destrucción de las plagas

No sólo los ataques indios eran motivo de angustia para la naciente población del Valle de Catamarca, sino también los desafíos de la naturaleza.

El nicho abierto

Tres peregrinas angustiadas por haber venido desde lejos y encontrar cerrado y con llave, el lugar donde estaba guardada la sagrada Imagen, lloran desconsoladas ante la impotencia de vecinos y del sacristán de turno. María, frente al dolor de una madre y sus dos hijas, rompe las cerraduras del nicho ante la admiración de todos los presentes.

La cadena del milagro

Un caballero peruano muy adinerado pero de salud muy frágil es sanado, luego de recibir por parte de María una sana lección. María es la médica soberana que logra lo que médicos y curanderos de la época no consiguieron. En agradecimiento, el caballero deja una pesada cadena de oro como ofrenda de amor a nuestra Madre.

El jarro de la Virgen

Un campecino que asegura haber sido sanado por la Madre del Valle emprende su camino desde los límites entre Cordoba y La Rioja. En lo que avanza hacia el Santuario de la Virgen atravieza una árida salina. La sed, el cansancio y el calor ponen en riesgo su vida y la de su caballo. Agotado, eleva una plegaría hacia Maria, descubriendo a la distancia un jarro con agua. Al mismo tiempo, una de las reliquias del Santuario de la Virgen desaparece, se trata de un jarro de plata delicadamente tallado.

¡María, 400 años de amor!